Qué hacer en Teruel en un par de días

Nuestro primer viaje postconfinamiento estaba marcado en el mapa desde mucho antes de que todo comenzase. Llevábamos tiempo deseando pisar tierras aragonesas y cuando abrieron las fronteras decidimos que nuestro primer fin de semana sin estado de alarma tenía un destino: Teruel.

Maleta al coche y cuatro horas después estábamos en la capital de provincia menos poblada de España. 35.000 habitantes y un problema: la despoblación que acecha en las calles de la ciudad. Impresiona, en todos los sentidos. Es pequeñita, pero achuchable, prácticamente hecha para el peatón y con un patrimonio mudéjar que se esconde en cada esquina. Y es literal, el casco histórico queda perfectamente delimitado por varias torres mudéjares muy bien conservadas como la Torre de San Martín, del siglo XIV, los restos de la muralla o la escalinata del Óvalo, de estilo neomudéjar y creada en el 1920 para conectar la ciudad con la estación de tren. 

Teruel mudejar - Sí, Teruel existe

 Javi contempla la arquitectura turolense con nulo criterio, pero con gran entusiasmo. Foto: Huida y Vuelta

Un estilo muy particular

También su Catedral mantiene este estilo arquitectónico tan peculiar. Colorida, y no muy alta, su estética le aporta un aspecto árabe que no puede apreciarse en el resto de sus homónimas españolas. Pero no solo de pan vive el hombre, ni de lo mudéjar Teruel. Si paseas tranquilamente por la ciudad (es difícil perderse) te podrás deleitar con fachadas impresionantes de primeros del siglo XX para llegar, cómo no, a la Plaza del Torico. Su nombre es elocuente: el gran protagonista es un pequeñísimo toro situado en lo alto de una fuente en medio de la plaza. Ay, este toro. Es el principal símbolo de la ciudad pues, según cuenta la leyenda, Teruel fue fundada por este animal. Alguien observó como un toro paraba a beber agua en este enclave y que entre sus astas se refugiaba una estrella muy brillante: Actuel. De ahí su nombre. Pero no nos desviemos. Siéntate en uno de los soportales turolenses y disfruta de la plaza con más vida de la ciudad. 

Tonta ella y tonto él

Otra de las leyendas que habrás escuchado cuando se habla de esta ciudad es la de sus amantes: Isabel de Segura y Juan de Marcilla. Nuestros ‘Romeo y Julieta’ particulares no pudieron amarse como les hubiera gustado porque Juan de Marcilla, aunque de familia noble, no tenía dinero. Éste se fue cinco años a obtener riquezas luchando en la Reconquista y ella juró que le esperaría. Pero sorpresa, a la vuelta, estaba casada. Pasado este tiempo, él volvió a la ciudad y se coló en casa de Isabel suplicándole un beso, porque moría. Ella se negó y él murió en el acto.

En el funeral, descompuesta por no haber besado a su amado por el hecho de estar casada, fue ella quien murió al besarlo en su sepultura. Y si no fuera suficiente drama, su marido, contó la historia, y decidieron enterrarlos juntos, con unas manos que casi se rozan, pero no se llegan a tocar. Puedes visitar el mausoleo de Los Amantes de Teruel a través de la iglesia de San Pedro. Las entradas pueden comprarse online.

Comer en Teruel

Teruel es un destino para todos los paladares, pero si hay un producto que bañe toda su gastronomía es el jamón. Y no cualquier jamón. Jamón de Teruel con Denominación de Origen. Te lo servirán de mil maneras en distintos platos, pero te invitamos a probarlo solo: con pan, tomate y aceite. Podemos saborearlo aún.

Un local para probar su gastronomía más tradicional es Rokelin, con varias establecimientos en el centro de la ciudad: carnicería, restaurante y tienda de productos gourmet. 

Nuestra elección fue Locavore, junto al mausoleo de los Amantes. Aquí probamos un plato de jamón con su pan tostado, el huevo, su plato estrella con huevo, trufa, patata y jamón de teruel deshidratado. ¡Saborazo! Y terminamos con unas patatas con alioli de oliva negra de la comarca del Bajo Aragón. Todo espectacular y bastante bien de precio.

Otra recomendación de un estilo diferente, en este caso para ir de pinchos, es La Barrica. Pinchos de calidad con productos autóctonos como morcilla o salchicha de teruel.

Dormir en Teruel

En esta ocasión, nosotros nos decantamos por el Parador de Teruel. No habíamos estado en ningún parador y nos apetecía dormir rodeados de naturaleza. El lugar, ubicado en un viejo palacete de estilo mudéjar (cómo no) cuenta con piscina, pistas de tenis, barbacoa y amplios jardines. 

Excursiones desde Teruel

Si la visita a Teruel os sabe a poco, tenéis opciones a modo de excursión a una distancia razonable. A apenas media hora de la capital se encuentra Albarracín, considerada por varias publicaciones el pueblo más bonito de España. Poco más que añadir. No sabemos si lidera esa clasificación, pues cada mirada implica un ranking distinto… Pero sin duda es uno de los más pintorescos. 

Albarracin scaled - Sí, Teruel existe

La medieval Albarracín se funde con la naturaleza que la rodea. Foto: Huida y Vuelta

Albarracín es una opción maravillosa de turismo rural, pero cabe la posibilidad de que se llene de turistas si viajáis en temporada alta o no vais a primera hora de la mañana en fin de semana. Como alternativa os sugerimos Mora de Rubielos y Rubielos de Mora, a unos 40 minutos del centro de Teruel. No, no nos hemos equivocado. Son dos pueblos distintos, muy peculiares y trufados de castillos, palacios y vestigios románicos. Teruel existe y está más viva que nunca.